miércoles, 26 de agosto de 2009

La imagen
Imagen. Un concepto que tenemos incorporado en nuestro vocabulario cotidiano, un concepto que se diversifica y que su significado pareciera ser algo natural, conocido, debido a que su presencia es, en nuestra sociedad, demasiado habitual. Podria decirse que las imágenes son una constante dentro de la cotidianeidad, ya sea si consideramos a las mismas desde la forma en que percibimos, generación de la imagen retiniana como una proyección del mundo real en el cual estamos inmersos; o si pensamos en ellas como construcciones mentales, o como producciones humanas, de expresión sobre diferentes soportes.
Para comenzar podría analizarse la relación existente entre las imágenes y el lenguaje, si existe una vinculación o no, si las imágenes son signos, si son construcciones que significan, entre otras tantas particularidades.

Uno de los primeros en tratar algunas de estas áreas fue Saussure, quien establece que los signos lingüísticos poseen un significante y un significado (cualidades inseparables), es decir, el conjunto de sonidos de la palabra casa no tiene directa vinculación con la casa que uno está percibiendo, sino con el concepto de casa. El autor determina que esta relación entre significante y significado es arbitraria debido a que la secuencia de sonidos de una determinada palabra no está determinada por el concepto que representa.
Pero si se habla de signo, no se puede dejar de lado a Peirce, quien basándose en la teoría de Saussure, desarrolla una teoría sobre los signos que pretende abarcar la totalidad de los mismos, basándose no solo en el lenguaje sino en signos no verbales debido a que establece que el hombre llega a la producción de sentido por medio de la percepción sensorial”; de esta manera definen al signo como “algo que representa algo para alguien en algún aspecto o carácter”. A partir de esto establece que los signos poseen tres aspectos constituyentes: el representamen (significante), el objeto o referente (lo que representa) y el interpretante (lo significa). Estos aspectos permiten entender a los signos y si vinculación entre lo que son, lo que representan y que significan, para, por ejemplo, una determinada cultura. Si ponemos en relación la teoría de Peirce y la temática de la imagen podríamos decir que una imagen es un signo, un significante, el cual representa por medio de la visualización, determinada cosa o situación (referente), denotando ciertos significados para quien la perciba. Debido a que “un signo tienen una materialidad que percibimos con uno o varios de nuestros sentidos” (Martine Joly, Introducción al análisis de la imagen), podríamos decir que las imágenes apelan, principalmente al sentido de la vista, pero según el tipo de imágenes, pueden entrar en juego demás sentidos como el tacto, en el caso de las pinturas, de las imágenes con relieve y volumen, el oído, al percibir imágenes sonoras como las cinematográficas. Para Peirce la imagen se ubica dentro su clasificación de signo en la categoría de ícono, definiendo a éste último como “signos suyos significantes tienen una relación analógica con lo que representan” (Martine Joly, Introducción al análisis de la imagen, pag. 40). Las imágenes se asemejan a lo que representan, pero no son la cosa en sí, sino una construcción, una “representación”.

Dice Aumont, “Si hay imágenes, es que tenemos ojos” (Aumont. “La imagen”). Entre ver y mirar existe una vinculación estrecha, pero aunque para muchos sean sinónimos, esto merece cierta atención en cuanto a su diferenciación. Si bien las imágenes son percibidas por el sistema visual mediante una serie de transformaciones ópticas, químicas y nerviosas, el acto de mirar implica cuestiones de índole diferente que no responden a meros aspectos fisiológicos. El acto de mirar pone en juego aspectos como el espectador, la forma en la que éste mira, es decir, el punto de vista personal sobre la realidad, sus experiencias de vida, etc.
Aumont desarrolla el concepto de imagen a partir del “acto perceptivo”; la percepción visual se construye básicamente a partir de: a) sistema de la visión, considerando a la imagen como el resultado de la incidencia de la luz sobre la retina, y, b) de la mirada del espectador. En relación a este último aspecto establece que la imagen se “sitúa como mediación entre el espectador y la realidad” (Gubern, “Del bisonte a la realidad virtual”). Se puede decir que considera a la imagen como un recorte de la realidad percibida por el ojo, la cual es mechada por la subjetividad del espectador, dándole sentido y significado a la misma.
El autor establece que las imágenes tienen en su relación con el mundo ciertas funciones, las cuales se producen de modo simbólico, refiriéndose a las imágenes como símbolos, transmisoras de valores religiosos y políticos; el modo epistémico, en relación a la capacidad de la imagen de transmitir información, y generar de alguna manera conocimiento; y por último el modo estético, la imagen como sati9sfaccion de los deseos de quien la perciba.

Si hablamos de imagen es interesante rescatar a Barthes quien teoriza sobre esta cuestión basando su análisis en la imagen publicitaria, debido a que como una de las características principales es la de significación, establece que ésta es intencional en la publicidad.
“La imagen es re-presentación, es decir, en definitiva, resurrección, y dentro de esta concepción, lo inteligible resulta antipático a lo vivido” (R. Barthes, “Retórica de la imagen”). Las imágenes están compuestas por signos, los cuales brindan determinado tipo de información por sí mismos como por su relación con los demás. Estos signos según Barthes no solo responden a lo lingüístico, sino que ellos abarcan desde el texto hasta los colores, estableciendo siempre cierto diálogo con quien percibe la imagen, quien debe decodificarlos para poder entender el mensaje (publicitario en este caso).
Barthes establece que en las imágenes la relación entre el significado y la significación que representa una imagen no es arbitraria, fundamentando que “la relación entre significado y significante es cuasi-tautológica” ( R. Barthes, “Retórica de la imagen”); por esto establece que una imagen está compuesta por tres tipos de mensajes, el lingüístico, el denotado y el connotado.

Según Gubern, las imágenes poseen una doble realidad debido a que son “soportes físicos de información” y a la vez se presentan como representaciones icónicas. A partir del desarrollo realizado por Gubern sobre la imagen icónica, se puede decir que ésta se presenta al espectador como una doble representación: por un lado representa algo, por medio de formas, colores, contrastes, etc y además “se representa a si misma representando algo” (Gubern, Del bisonte a la realidad virtual).
La imagen transmite información por medio de códigos visuales, acerca de lo que percibe el sujeto. Esta representación puede ser un fragmento de la realidad perceptiva o lo que el autor denomina “idioescena” (construcción mental visualizable).
Todas las imágenes transmiten contenidos, los cuales están condicionados por quien la genera y por quien la percibe. Es decir, al ser éstas producto de la percepción, son el resultado de una serie de factores intervinientes en este proceso; si consideramos una imagen fotográfica, quien produce la captura de ese instante de la realidad, determina el encuadre, el fuera de campo, quien participa en la toma, el tipo de plano, etc, cargando a esta imagen de cierta subjetividad. El observador resinificará la imagen a partir de la interpretación que realizase de ella, en la cual entran en juego factores culturales e individuales.

“Las imágenes pueden significar más de lo que ellas mismas representa” (Martine Joly, “Introducción al análisis de la imagen”). Actualmente la imagen ha llegado a todos los rincones de la cultura, de la sociedad, siendo medio y mensaje, siendo objeto de teorizaciones y debates; siendo la unidad que constituye lo que muchos definen como “civilización de la imagen”.

Bibliografía
- Jacques Aumont, “La imagen”. Ed Paidos. Buenos Aires. 1992
- Martine joly, “Introducción al análisis de la imagen”. Ed La Marca. Buenos Aires. 1999
- Roland Barthes, “Retórica de la imagen” Ed Paidos. 1957
- Roman. Gubern, “Del bisonte a la realidad virtual”. La escena y el laberinto ”. Ed Anagrama. Barcelona. 1996

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